Los antiinflamatorios
no esteroideos (AINES) están entre
los medicamentos mas ampliamente
utilizados en el mundo actual. Su uso
está relacionado directamente a su
efecto en reducir el dolor, reducir la inflamación
e incluso efectos antipiréticos.
Solo en el año 2004, en Estados Unidos de
Norteamérica (USA) se gastó más
de 2.5 billones de dólares en el consumo
de estas drogas y se documentó mas
de 100 millones de prescripciones de AINES. En
el mundo se reportó para el mismo año
cerca de billones de dólares en compras
de AINES.
Los AINES pueden ser subdivididos basados en su
selectividad sobre la enzima ciclooxigenasa (COX).
Así los AINES no selectivos inhiben tanto
la enzima COX–1 y la enzima COX–2;
mientras los AINES selectivos solo inhiben
la enzima COX–2. Estos últimos ingresaron
a la farmacopea mundial en 1999. En el año
2005 en USA, las ventas únicamente por estos últimos
fármacos alcanzó los cinco billones
de dólares.
En los países desarrollados el uso más
frecuente de los AINES se reporta en los pacientes
que sufren de artritis. En USA mas de la mitad
de las personas mayores de 65 años
tienen artritis u osteoartrosis sintomática,
asimismo más de 20 millones de norteamericanos
reciben tratamiento por artritis e hipertensión
en forma simultánea.
En otros países como el nuestro, el uso
de AINES no solo está indicado en artritis,
si no observamos su amplio uso en dolencias oro
faríngeas, odontológicas, musculares,
cefaleas, etc. Este hecho debe
sumarse a la gran difusión en medios
publicitarios, a la cada vez mayor prevalencia
de automedicación en nuestra población
y a su venta aun sin receta médica
por parte de los establecimientos farmacéuticos.
La automedicación no solo es frecuente
en nuestro medio, existen reportes de que
en el año 2003, mas del 60% de norteamericanos
compró medicamentos sin receta médica.
Peor es que solo el 16% de ellos había
leído la información de las etiquetas.
Toxicidad gastrointestinal
Es sabido desde hace mucho tiempo que los analgésicos
en general, incluidos los AINES producen
toxicidad gastrointestinal.
La presentación va desde solo presentar
síntomas tipo malestar como náuseas,
dispepsia, dolor abdominal, los cuales no necesariamente
recurren a un facultativo. También
evidencia de lesiones en mucosas y/o úlceras,
por endoscopia o radiografías
y hospitalizaciones por perforaciones gastroduodenales
o hemorragia severa.
Las estadísticas médicas revelan
que el riesgo de perforación y hemorragia
gastrointestinal alta es de 4 a 5 veces más
alta cuando una persona ingiere AINES. Factores
relacionados a su mayor incidencia son el efecto
de la mayor dosis diaria, tratamientos en
el primer mes, su uso en pacientes con factores
riesgo (edad, historia previa de úlcera,
tabaquismo, ingesta de alcohol, medicación
concomitante (léase aspirina, esteroides,
anticoagulantes).
En el año 2004, en Chile se reportó que
el sangrado gástrico por AINES
provocó mas de 16,500 muertes y cerca de
103,000 hospitalizaciones anuales en los
años previos.
Toxicidad renal
Aunque el riesgo de nefrotoxicidad asociada
a estas drogas es relativamente bajo,
sin embargo cerca del 5% de individuos expuestos
a los medicamentos AINES pueden desarrollar
una o más formas de los diversos síndromes
renales.
Se asume que anualmente entre 500,000 y 2´500,000
pacientes en los Estados Unidos de Norteamérica,
manifiestan alguno de los síndromes
renales relacionados a los AINES. La relevancia
clínica cobra mayor importancia
en aquellos pacientes de alto riesgo para
nefrotoxicidad por AINES, como mencionaremos
en líneas mas adelante.
Los AINES alteran la fisiología renal debido
a cambios en el flujo sanguíneo renal,
en la filtración glomerular, en la excreción
de sodio, potasio y agua.
Estas alteraciones surgen como consecuencia del compromiso de la síntesis
de prostaglandinas producidas localmente en el riñón. Estas
hormonas cobran una mayor importancia en aquellas entidades clínicas
donde el balance hemodinámica renal se mantiene gracias a ellas, como
por ejemplo en pacientes con depleción de volumen, cirrosis hepática,
insuficiencia cardiaca, enfermedad renal, insuficiencia renal crónica,
etc). Su bloqueo obviamente lleva a un deterioro de la hemodinamia renal.
La nefrotoxicidad asociada a los AINES selectivos
está determinada por la presencia
de la isoforma COX–2 en localizaciones
cruciales del riñón como son
la mácula densa, los podocitos glomerulares,
en las arteriolas aferentes y en el intersticio
medular.
Espectro
Clínico de la Nefrotoxicidad
por AINES
El espectro clínico de la nefrotoxicidad
por estos medicamentos es muy amplio y va
desde la retención de sodio al
bloquearse la síntesis de Prostaglandina
E2, la cual tiene potentes efectos natri-
uréticos. Este efecto incluso se ha
encontrado en personas sanas. Este efecto
deletéreo puede llevar a la ganancia
de peso y a la presencia de edemas, en el
3 a 5% de pacientes que toman AINES.
El incremento de la presión arterial,
en promedio de 5 a 10 mmhg, es otro evento
adverso del uso de los AINES, está directamente
relacionado con un aumento de la resistencia
vascular periférica secundaria a la
inhibición de prostaglandinas vasodilatadoras
como la PGI2. Este efecto ha sido demostrado
en gente sana y es de mayor relevancia en
pacientes por hipertensión arterial
preexistente, pudiendo ser indicación
de incremento de la dosis de los fármacos antihipertensivos
de base.
Hiperkalemia, es otro efecto adverso de los AINES. Está asociado
a la disminución de la producción de aldosterona
y consecuentemente a la disminución de la excreción
de potasio. Sin embargo también se ha determinado
que al bloquear el efecto natri urético, se ve
limitado la cantidad de sodio en el tubulo distal para
ser intercambiado con potasio. Hiponatremia es una complicación
rara, y estaría asociada a la retención
de liquido.
Insuficiciencia renal aguda, se presenta como consecuencia
de la alteración de la hemodinamia renal
ya explicada anteriormente. Este efecto es
mas prevalente en aquellos individuos cuya hemodinamia
renal e mantiene gracias a los efectos nefroprotectores
mediados por prostaglandinas, como en los estados
de contracción de volumen o con cualquier
patología en la cual la perfusión
renal este disminuida. Ejemplos son insuficiencia
cardiaca, cirrosis hepática, enfermedad
renal crónica, insuficiencia renal crónica,
deshidratación o edad avanzada. Un
grupo adicional de pacientes en riesgo son los diabéticos y pacientes
con ateroesclerosis.
También existen reportes de deterioro de
la función renal en pacientes que usan concomitantemente
otras drogas, como diuréticos, inhibidores
de enzima convertidora y bloqueadores de receptores
de angiotensina.
El patrón clínico de la insuficiencia renal aguda es similar entre
los casos producidos por AINES selectivos y no selectivos. (Pezarella - Universidad
de Yale).
El deterioro de la función renal se manifiesta
en las primeras dos semanas de la ingesta
del medicamento, usualmente es un forma no
oligurica, es decir el paciente tiene volúmenes
urinarios adecuados y como ya es conocido,
los síntomas uremicos aparecerán tardíamente.
Asimismo se presenta hiperkalemia en un 50%
de casos, acidosis metabólica en el
30% de casos. Aproximadamente el 10% de ellos
requiere terapia de diálisis. El 100%
de pacientes recuperan función
renal basal al mes de la descontinuación
del medicamento.
Otros eventos descritos son insuficiencia renal crónica
(Nefritis tubuli intersticial crónica, necrosis
papilar), síndrome nefrótico (Lesiones glomerulares
mínimas).
Siendo consecuente con la existencia de reportes de injuria renal por
AINES demostrada por estudios histopatológicos, debe considerarse
a los AINES como drogas nefrotóxicas. En los últimos seis
años existen diversas publicaciones científicas en ambos sentidos,
es decir aseverando la disminución de la función renal (Sturmer-Universidad
de Ulm) u otros no encontrando evidencia cuando se ingieren en dosis moderadas
a través del tiempo (Kurth et al).
Recomendaciones
Esta revisión permite en primer lugar
afirmar que tanto los AINES selectivos
y los no selectivos, tienen la misma probabilidad
de producir eventos adversos nefrotóxicos.
Asimismo el espectro va desde producir edema,
elevaciones de la presión arterial,
exacerbar hipertensión arterial preexistente,
interferir con drogas antihipertensivas.
Ocasionalmente casos de insuficiencia renal aguda
y de insuficiencia renal crónica.
Los proveedores de la salud, incluyendo médicos, farmacéuticos,
directivos de instituciones sanitarias, deben tener
las máximas precauciones cuando estas drogas
son prescritas, especialmente en pacientes de alto riesgo.
Aunado a utilizar el conocimiento médico científico
en la respectiva consejería sobre los eventos
adversos de estos medicamentos a los pacientes
y familiares.
Las autoridades sanitarias deberían establecer
mecanismos de vigilancia para contrarrestar la
automedicación, la masiva propaganda en
ese sentido, promover áreas de información
a usuarios de la salud en los medios de publicación.
Dr. Fernando Vásquez Mendoza
Nefrólogo de las Clínicas
Internacional y San Felipe
Leyenda: Cuando una persona
ingiere AINES tiene riesgo de perforación
y hemorragia gastrointestinal, entre otros
problemas |