Dr. Fernando Vásquez
Mendoza CMP 18879 RE
9005
Mientras la Insuficiencia Renal Crónica es reconocida como un
problema de Salud Publica en muchos países
del mundo, primordialmente en países
desarrollados y, cada vez más en países
en vías de desarrollo (Uruguay, Costa
Rica, Argentina, etc.); en nuestro país
esa decisión política aun sigue
esperando concretarse.
Magnitud del problema
En USA, a través de un reciente estudio el NHANES
III (Am J Kid Dis 2003), se estima que
la prevalencia de la Insuficiencia renal crónica
en todos sus estadíos es de 11
% de toda la población americana (aproximadamente 20
millones).
En nuestro país no existe ningún
estudio al respecto; sin embargo, las
aproximaciones realizadas para el estadio final
de la Insuficiencia renal cronica estiman
una prevalencia de 600 pacientes por
millón de habitantes (pmh) y
una incidencia de 100 pmh, concluyendo
de esta manera que en un plazo no
muy distante la demanda de servicios de atención
ambulatoria de hemodiálisis superara largamente
a la oferta.
¿Costo-eficiencia?
El servicio de atención ambulatoria de
hemodiálisis es, probablemente, el
que más gasto representa para el presupuesto
de EsSalud. Dicho servicio se brinda a los
asegurados que padecen de insuficiciencia renal
crónica en su fase terminal ,
los cuales deben dializarse tres veces por
semana a fin de evitar que su sangre se contamine
debido a la deficiencia de sus riñones.
Si los pacientes no son dializados oportunamente,
no sólo se pone en riesgo su salud,
sino incluso su vida. Lamentablemente, sólo
hay dos formas por la cual los
pacientes pueden salir de dicha rutina: por
transplante de riñón, o por
muerte. Lamentablemente las opciones
terapeuticas solo estan al alcance del
segmento de poblacion peruana adscrita a la
seguridad social (22 %) , al segmento adscrito
a las FFAA y recientemente a un pequeño
porcentaje a traves de seguro Integral
de salud.
Como es una practica en casi todo el mundo,
la institución normativa y reguladora debe establecer
convenios con centros privados
de diálisis en todo el
Perú. Así, en nuestro país,
EsSalud tiene que contratar este servicio
con diversos centros mediante procesos de
selección regulados por la Ley de Contrataciones
y Adquisiciones del Estado. En efecto, alrededor
de 20,000 sesiones de diálisis (1,500
pacientes) son atendidas mensualmente por
clínicas privadas, destinándose
para ello aproximadamente tres millones de
soles (S/. 3’000,000.00). Esta suma,
aparentemente elevada, resulta pequeña
en comparación con lo que gasta EsSalud
al brindar dicho servicio en sus propias instalaciones.
Para graficar lo expuesto, tomemos como ejemplo
el caso del Hospital Almenara. Su estructura
de costos por sesión de diálisis
(1999), sin incluir I.G.V., margen de utilidad,
ni otros gastos directos que deben asumir
las clínicas privadas (luz, agua, alquiler,
etc.), era de S/.175.28 (Ciento setenta y
cinco y 28/100 nuevos soles). Si las 20,000
sesiones mensuales tuviesen que ser atendidas
con los costos establecidos por el mencionado
Hospital de EsSalud, el presupuesto mensual
sería de S/.3’505,600.00 (Tres
millones quinientos cinco mil seiscientos
y 00/100 nuevos soles), es decir, medio millón
de soles mensuales más que la atención
del mismo servicio por parte de las clínicas
particulares. Anualmente implicaría
un gasto mayor de seis millones de soles.
La atención directa por parte
de EsSalud afecta los derechos del paciente
asegurado:
La atención directa del servicio de atención
ambulatoria de hemodiálisis, por parte
de EsSalud, no sólo resulta inconveniente
desde el punto de vista económico,
sino también en el aspecto de las facilidades
que recibe el paciente asegurado.
En efecto, cuando dicho servicio es prestado
por clínicas privadas ubicadas en diferentes
distritos, se descentraliza la atención
y se permite que el paciente, ejerciendo su
derecho a la libre elección, decida
cuál es el lugar en el que prefiere
atenderse por la cercanía a su hogar,
centro de labores o estudios. Ello no
ocurre cuando el servicio es prestado directamente
por EsSalud, ya que esta institución
centraliza la atención en determinados
centros hospitalarios, obligando a los pacientes
a recorrer grandes distancias para ser dializados.
Actualmente se estima que más del 60%
de los pacientes que acuden a los centros
de diálisis ubicados en los hospitales
de EsSalud no pertenecen a la zona de cobertura
(distrito). Esto significa que los pacientes,
además del malestar y los gastos derivados
de la enfermedad renal, son afectados en su
presupuesto familiar, pues deben destinar
una parte de su precaria economía para
cubrir los costos de transporte a las lejanas
instalaciones de EsSalud.
Si los recursos con que cuenta EsSalud se manejasen
realmente con eficiencia y una mínima
dosis de criterio, lo lógico sería
que dicha entidad no tratase de brindar directamente
el servicio de atención ambulatoria
de hemodiálisis, sino que destinase
sus instalaciones a unidades de tratamiento exclusivas
para pacientes hospitalizados (insuficiencia
renal crónica descompensada, insuficiencia
renal aguda, nefrología critica)
y a la promoción y realización
de transplantes, etc.; sin embargo, dicha
institución viene implementando nuevos
centros de diálisis que, en términos
reales, compiten con las clínicas privadas,
pero que representan un mayor gasto para EsSalud.
No entendemos cuál es la justificación
o explicación de este tipo de gestión
que, por una parte habla de la necesidad de
lograr la eficiencia en el gasto, pero por
otra parte insiste en gastar más para
brindar menos servicios.
Sistema de Contratación de Centros
de Hemodiálisis
La insistencia en incrementar la atención
directa de los servicios de hemodiálisis
por parte de EsSalud, ocasiona también
la disminución de la oferta de sesiones
a contratar con las clínicas privadas,
las cuales, para no tener que cerrar sus instalaciones
(En el Perú, EsSalud es prácticamente
la única institución con la
que pueden contratar los centros privados
de diálisis) entran en una especie
de canibalización entre ellas, ofertando
precios extremadamente bajos que ponen en
riesgo la calidad de la atención al
paciente, por la necesidad de reducir sus
costos.
Recientemente, EsSalud convocó a un Concurso
Público para contratar el servicio
de atención ambulatoria de hemodiálisis.
En este proceso de selección se presentaron
más de veinte clínicas privadas,
sin embargo, debido a que la tarifa ofertada
era demasiado baja, alrededor de diez desistieron
de brindar dicho servicio. Las clínicas
que aceptaron, hoy se debaten en la lamentable
disyuntiva de sobrevivir y prestar el servicio
por algún tiempo hasta que se vean
obligadas a declararse en quiebra; o incumplir
el contrato y quedar inhabilitadas para contratar
con el Estado.
¿No sería mejor que EsSalud, e
idealmente el Gobierno a través
del Ministerio de Salud, oriente sus
esfuerzos a la promoción y prevención
de las enfermedades renales, promover
y realizar transplantes de riñón,
convenios de largo alcance con los
centros periféricos, establecer
tarifas adecuadas y sistemas de supervisión
externos que garanticen una atención
de calidad para los pacientes por parte de
las clínicas contratadas, en lugar
de intentar competir para gastar más
y prestar menos servicios?. |